miércoles, 18 de marzo de 2009

Institucionalidades y el buen argentino

Otro golpe más a la institucionalidad, y van, pero, nos guste o no, el argentino es golpista e intolerante. Si no esta de acuerdo con el proyecto elegido por la mayoría, se regodea, se alegra si este fracasa. Es más hace todo lo posible para que le vaya mal y si dispone de los medios para lograrlo, los utiliza a todos. El buen argentino es así. No le importa la democracia, le gustan las botas, el ancho de espadas, los dolares, los plazos fijos con una buena rentabilidad y la revista Gente. Si tiene eso no le importa que gobierne Dios o el Diablo, le da igual. Es careta; y su ideología es una consecuencia directa del dinero que porta en su billetera. Es de derecha y propulsor de la mano dura si tiene mucho . Y de izquierda si tiene poco. El buen argentino cree que esta informado si ve televisión y lee diarios de sangriento abolengo. Cree en el "periodismo independiente". Por eso ante semejante perspectiva comprendo tantos golpes de estado en el siglo pasado. El argentino es golpista, la política argentina es golpista, ¿por qué? porque ya no se trata del país, si no del reparto del botín, de la torta llamelo como ud. guste. Por debajo de la base de nuestra "república" esta siempre esa mentalidad buitre propia de los que vinieron a hacerse la América, la de repartirse lo obtenido en el saqueo, y si es menos partes ,mejor. Como diría León Gieco, "cinco siglos igual".